miércoles, 4 de junio de 2014

III y fin de caperuzas rojas.

Esmeralda, había prometido casarse y alejarse de todo lo que la atormentaba. 
En cambio Carminia, se entregaría por completo a su profesión, que sería médica pediatra. 
Muchas fueron las cosas que tuvieron que sortear para lograr sus sueños; la condición donde se nace, suele rebelar los presentes que acontecen. El amor, el desencuentro, el dinero, el hogar no son condición, son imposición que marcan el camino, en algunos casos al éxito en otros al fracaso rotundo.
Que sería el fracaso? no permitirse vivir la propia vida feliz y en paz, con amor cimentando el futuro venidero.
Que en muchos casos aunque el esfuerzo sea grande no alcanza.

Doce veranos siguientes, Carminia volvió a los vientos acalorados de Azul, a soltar en voz alta el secreto que la unía a Esmeralda.

La que nunca pudo volver, fue Esmeralda, no solo no pudo soltar el secreto sino que cargaría de por vida con los pactos, su dolor se triplicaría, no habría amor, no habría oportunidad, no habria sueños, solo le quedarían secretos y promesas. 
Volvió Azul a cuidar a su abuela, que ya no le pegaba con el cinto, sino que la torturaba con su silencio y su penetrante mirada.  

Fin.

 Noelia

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