viernes, 16 de enero de 2015

segunda parte, La niña hiperactiva.

La tarde se hizo presente casi sin que se dieran cuenta. Los chicos pareciera como si vivieran en un mundo aparte. El terreno era muy amplio, sobre el costado derecho de la casa había arboles caídos de alguna vieja lluvia. Los chicos subían y bajaban como toboganes por ellos.
A la mañana siguiente los despertó el olor a tostadas y queso de cabra. Olga la madre de los niñas salio por la gran puerta vidriada que daba a la galería. No había más lugar en los pulmones, para tomar el aire fresco de Cañuelas. Los pájaros parecían que dieran la bienvenida. En su interior una mezcla de felicidad y desconcierto la invadan. Que mágica ilusión habían envuelto a Clarisa?. Solo el correr de los días lo develarían.
Ese día fue intenso, jugaron a la taba, cabalgaron he incluso les quedo tiempo para ir a las carreras. Terminaron rendidos con un asado con cuero que era para chuparse los dedos. Temprano fueron acostarse ya que al día siguiente se presentaba una fiesta gaucha, prometía ser una gran fiesta. Clarisa era realmente otra niña.
Al concluir la semana, prepararon todo para irse a Capital Federal, Olga dio un gran abrazo a su cuñada Marta. Le agradeció por sus bendiciones a sus niñas que parecían que habían traído paz, principalmente a su pequeña Clarisa.

La primera mañana preparados todos para sus vidas rutinarias, partieron a sus tareas. Por la tarde, para sorpresa de Olga, era como si el tiempo hubiera retrocedido. Una gran sentimiento de tristeza invadió su cuerpo. Era hora de tomar el toro por las astas. Comenzaron a buscar todos los especialista que estuvieran disponible. Y así fueron visitando uno a uno sin respuestas, pediatras, psicólogos, psiquiatras, neurólogos. Y demás medicinas alternativas. Desahuceados los padres de no tener respuestas, decidieron hacer una visita nuevamente a  Cañuelas. Como el primer día Clarisa era una niña tranquila. Lo que si no esperaban, era lo que estaban a punto develar... Continua, Noelia.

martes, 13 de enero de 2015

La niña hiperactiva

Clarisa era una nena hiperactiva, casi nada la conformaba. Y cuando no estaba haciendo exageradamente algo, directamente, se sentaba en estado de beatitud.
Los chiches solo los quería para romperlos, algo así como cosas sin valor afectivo.
No podía estar sola ya que le temía sobremanera a la soledad. Como algo tomado de los adultos, asimilando el silencio y la soledad como falta de amor y no de encuentro al interior..
Una tarde de otoño partieron al campo Clarisa, su mamá, su papá y su hermana Lorena. Hacia tiempo que no se encontraban con sus primos por parte de padre.
Cuando llegaron los tíos esperaban a una sobrina que no sabían como iban a relacionarse con ella. Al encuentro sus dos primos Esteban y Tobias corrieron a su encuentro como sin palabras supieran que ella necesitaba más atención. Inesperadamente para los padres ella resultaba más tranquila que Lorena. entraron sumante felices, con muchas cosas para contar como es habitual en los familiares que se visitan poco. Estaba sobre la mesa puesto un mantel de cuadros azules, en el centro una regía panera. Que invitaba a la rica picada que yacía sobre toda la mesa. Bermut, soda, jugos frutales y una gran hielera. Todos se reían y comentaban anécdotas de otros tiempos. Los padres y los tíos miraban con desconcierto a la hermosa Clarisa. Que había pasado? los padres mentían acerca de como se comportaba? o ellos habían sobredimencionado a la pequeña niña. Como culpables los tíos no querían demorar mucho la vista sobre ella.   continua..... Noelia.