viernes, 15 de julio de 2016

fin de la niña hiperactiva.

Marta la cuñada de Olga se encontraba consternada frente a la frustración y la impotencia de los padres y el sufrimiento de su sobrina. Hasta que no aguanto más y se dispuso hablar.

Marta:Perdón el atrevimiento Olga, pero ustedes probaron con cosas del más allá?

Olga: Ya sabes que somos reacios a creer en cosas con poco valor científico.

Marta: pero que perdes? Acá hay una mujer que maneja muy bien la guija.

Olga: Pero por favor!!!! eso, linda, con el espiritismo, es un absurdo!!!


Olga se levanto ofuscada. Y sumamente nerviosa salió a fumar a la galería. Abrió el portón que daba a la calle y salio a caminar por largas horas.
En la casa todos preocupados por ella esperaban expectantes su entrada. Por lo tanto disimulaban para no angustiar a los chicos. Tomaban mate y nunca dejaban de mirar el portón.
Al entrar estaba sumamente cansada, abrazo a su cuñada y le dijo: Tenes razón que podemos perder, veamos como podemos ir y si nos hará un lugar para esta misma noche.

La tarde noche trascurría como si fuera la misma visita de siempre. Comieron. La mesa se levanto, mientras preparaban el café, los hombres sacaron las cartas; y a los niños se los mando a dormir, como siempre. A la hora siguiente las dos mujeres se pusieron los abrigos y salieron.

La Guija confesó: Clarisa había tenido un susto muy grande en su primer año de llegada al mundo. Una tarde en un paseo por una quermes había visto un payaso el cual la había hecho llorar hasta el cansancio. El gran problema es que ella no recuerda el hecho no es parte de su consciente sino de su inconsciente.

Salierón aliviadas, pero como se iba a mejorar Clarisa si no recordaba el episodio. Al llegar a Capital Federal, visitaron al psicólogo de la niña. Abra que representar para que lo que angustia de Clarisa, de modo continuo e inconsciente, se materializase y pueda ser resuelto, planteo el psicólogo.
Los temores de Olga se intensificaron, si Clarisa se asustaba aún más y no podía salir nunca más del susto es una nena chiquita pensó.

Según lo pautado llegaron los padres con el obsequio, un payaso bastante tétrico con cabeza de cerámica cuerpo de tela. Al abrir el regalo Clarisa con cara de espanto empezó a gritar y llorar pero tiesa como si no pudiera moverse. La madre la tomo de los brazos. Y le dijó Clarisa, Clarisa fuertemente este miedo ya se fue grita mas fuerte ya se fue ya no está.  Gritó más fuerte aún y después empezó a reír.